La Unión Europea ha dado un nuevo paso en su estrategia para reducir los residuos electrónicos y aumentar la vida útil de los dispositivos tecnológicos. A partir de 2027, los fabricantes de smartphones, tablets y otros dispositivos portátiles deberán cumplir con nuevas normas que obligarán a ofrecer baterías más duraderas, resistentes y fácilmente reemplazables por los usuarios.

Según la nueva regulación, las baterías deberán conservar al menos el 80% de su capacidad tras 800 ciclos de carga, un estándar significativamente más exigente que el actual. Además, los dispositivos deberán estar diseñados para que la batería pueda sustituirse sin necesidad de herramientas especiales ni asistencia técnica profesional.

La normativa también obligará a los fabricantes a ofrecer piezas de repuesto durante varios años, así como información clara sobre el estado de la batería, su vida útil estimada y su impacto ambiental. El objetivo es frenar la obsolescencia programada y permitir que los consumidores mantengan sus dispositivos durante más tiempo.

Grandes marcas como Apple, Samsung y Xiaomi ya están evaluando cambios en el diseño de sus próximos modelos para adaptarse a esta exigencia. Aunque algunas compañías han mostrado preocupación por el impacto en el diseño ultradelgado de los dispositivos, la Comisión Europea defiende que la sostenibilidad debe primar sobre la estética.

Con esta medida, Europa refuerza su posición como uno de los reguladores tecnológicos más estrictos del mundo y marca el camino hacia una industria más responsable, reparable y sostenible.